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El Greco (Domenicos Theotocopoulos) (Candía, Creta, Grecia, 1541 – Toledo, 1614)

Cristo agonizante con Toledo al fondo

1604-1614

INFORMACIÓN DE LA OBRA

Óleo sobre lienzo, 111 × 69 cm

OTRA INFORMACIÓN

Firmado al pie de la cruz «domenikos theotokopulus e'poiese»

Domenicos Theotocopoulos, el Greco, nació en Creta en el año 1541 y se formó en su patria como pintor de iconos al estilo bizantino. Con 21 años se trasladó a Venecia, donde estudió y aprendió la técnica de los grandes pintores venecianos: Tiziano, Tintoretto, Veronés y los Bassano. Viajó por Italia conociendo las obras de los grandes maestros del Renacimiento, ampliando sus conocimientos antes de establecerse en Roma, donde asimiló la monumentalidad y el formalismo de la cultura clásica. Sobre todo quedó impresionado por el dibujo y la grandiosidad de las formas de Miguel Ángel.

El Greco hará la síntesis entre el colorido veneciano y el formalismo romano para crear su propio estilo. Con este bagaje, se dirigió a España en 1576. Desde su llegada creó obras maestras sin que tengamos aún claro dónde pudo desarrollar su oficio y dominar la técnica, el dibujo y la composición, con un colorido deslumbrante. En Toledo, creó un taller con ayudantes que reproducen los prototipos de las pinturas creadas por él para atender la demanda de una clientela piadosa dentro de la ideología de la Contrarreforma católica. En esta ciudad, aislado de las nuevas corrientes artísticas que surgen en Italia, tendrá una evolución en su arte que le llevará a la creación de un estilo tan personal y único en la historia de la pintura, que solo sería comprendido siglos después por los artistas de las vanguardias artísticas de los siglos XIX y XX que lo consideraron su precursor.

El Cristo agonizante de la Colección Banco Santander posiblemente sea el prototipo de las versiones que reproducen el paisaje de Toledo como fondo de la composición. Aunque la figura de Cristo es básicamente de taller, la ejecución es delicada, la pincelada limpia de color, matizada y precisa en la ejecución, sobre todo de la cabeza del crucificado. Cristo aparece clavado en la cruz, pero no sufre, parece sumido en un éxtasis. El cuerpo no tiene peso, más bien se eleva como una llama, y ni los clavos parecen sujetarle a la cruz. A la vez que el agua de la lluvia cae del cielo, de los brazos de Cristo caen goterones de sangre redentora, para lavar el pecado de Adán y Eva, cuyos cráneos y huesos aparecen esparcidos por el suelo a los pies de la cruz. El paisaje, que sirve de fondo a esta crucifixión, es una interpretación caprichosa del paisaje toledano, envuelto en la luz fantasmal de los relámpagos. Toma edificios y elementos del paisaje real para cambiarlos de ubicación, componiendo con ellos una vista de Jerusalén imaginaria.

De esta composición del Greco representando a Cristo en la cruz con Toledo al fondo se conservan varias versiones, pero son obra de sus ayudantes. El hecho de que un cuadro lleve la firma de Domenicos, como en este caso, no quiere decir que lo pintase él, solo quiere decir que la obra ha salido de su taller, y que el maestro aprueba la ejecución material de su idea y la creación intelectual que él defendió.

La Anunciación de la Colección Banco Santander es una de las últimas pinturas que realizó el Greco. Estaba destinada al retablo lateral derecho de la iglesia del Hospital Tavera, y quedó sin terminar a la muerte del pintor. El cuadro fue dividido en dos partes a finales del siglo XIX. La escena central, representando a la Virgen y al ángel, pertenece a Banco Santander; la parte alta con la representación de una escena de «concierto angélico», se conserva en la Pinacoteca de Atenas.

Cuando se forró el cuadro en el siglo XX, se realizó una manipulación importante que alteró la composición original. Las piernas del ángel se recortaron y desplazaron para hacer que la figura se apoyase en el suelo perdiendo así el efecto dinámico ideado por el Greco.

La parte alta de este fragmento termina con un rompimiento de gloria y la representación alegórica de las virtudes. La calidad de esta zona del cuadro es magnífica de ejecución, con técnica segura, pincelada suelta y colorido vibrante. [Rafael Alonso Alonso]