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José Gutiérrez Solana (Madrid, 1886-1945)

La vuelta del Indiano

hacia 1924

INFORMACIÓN DE LA OBRA

Óleo sobre lienzo, 164 × 210 cm

OTRA INFORMACIÓN

Firmado en el ángulo inferior derecho: «J. Solana» Inscripciones apócrifas al dorso, en el bastidor: «José Gutiérrez Solana, La vuelta del indiano»; en el marco: «José Gutiérrez Solana»

La vuelta del indiano nos narra algo habitual en las tierras del norte, donde el regreso del emigrante se celebraba con una reunión de amigos, allegados y demás gentes importantes del lugar, como el cura o el boticario, extraños probablemente al personaje, pero testigos fieles de su triunfo. Para Solana, cuyo abuelo había sido emigrante en México, el tema era particularmente familiar.

Todos ellos cercanos a Solana, oriundos de Arredondo, vecinos y amigos de su familia: Antonio Manteca, El Cura, Juan Madrazo, Ángel Maza, A. Trueba, Pepe Mendizábal, José Carral, Gabriel Lavín, Francisco Gómez Pardo y José Abascal[1].

Como si de una instantánea fotográfica se tratara, representa el suceso creando una atmósfera mortecina, casi fantasmagórica, que surge de una potente paleta de tonos apagados, lo que transmite unidad a toda la composición.

Dispone sobre la mesa, cubierta con un gran mantel recién sacado de las arcas, una botella de ron, una gran caja de puros y, presidiendo, una colineta, la tarta preferida del pintor. Pinta a los personajes en el momento del brindis, tras haber relatado sus duras vivencias. Los recuerdos afloran en los rostros tristes y la mirada perdida de los asistentes; la fidelidad la reserva al perro, posiblemente Canelo, su propio perro de compañía.

Esta manera de componer en torno a una mesa central, permite reflejar de modo individualizado a cada uno de los personajes, lo que le posibilita trazar el perfil psicológico de los asistentes, siguiendo el sistema de composición ya empleado en La tertulia de Pombo de 1920.

Utiliza como fondo de la pintura una marina, “un cuadro dentro del cuadro”, algo que a partir de ahora será habitual, especialmente en sus retratos, lo que le servirá además para identificar a los personajes, como en el Armador (hacia 1925), El capitán mercante (hacia1930-1934), Valentín Ruiz Senén (hacia 1934), o Don Miguel de Unamuno (1935-1936).

[1] Agradecemos a Florencio Manteca la identificación de los personajes.