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Patrick Charpenel / Magnolia de la Garza

Comisarios Colección Isabel y Agustín Coppel: Punto de Partida
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El acto de coleccionar consiste en la articulación crítica de objetos, sin que esta práctica se reduzca a la mera acumulación. Esta articulación plantea diversos diálogos y relaciones con aquellos elementos que conforman la colección y, al mismo tiempo que establecen una narrativa, son capaces de desencadenar nuevas reflexiones. Este es el caso de la Colección Isabel y Agustín Coppel (CIAC).

Como parte del programa de exposiciones con colecciones invitadas que presenta Fundación Banco Santander, la Colección Isabel y Agustín Coppel muestra una nueva revisión de su acervo tomando como punto de partida el particular contexto de México, su historia y su geografía, que han conformado su identidad a lo largo de varios siglos.

La pregunta de origen de la exposición Punto de partida fue: ¿qué implica ver el arte contemporáneo desde México? Esta reflexión se enfocó evidentemente en torno a la Colección Isabel y Agustín Coppel, con sede en México, pensada y articulada desde este país, pero que no se reduce a ser una colección de arte mexicano o latinoamericano, sino que reúne obras procedentes de distintos lugares y contextos, a los cuales ve desde un lugar distinto al que fueron producidas. México, en el imaginario de Occidente, es parte de ese mundo «occidental», pero, al igual que otros países de la región, no termina de encajar en ese lugar predeterminado. Si bien a primera vista comparte aspectos de las culturas europeas, en cuanto un observador se adentra un poco más en la historia del país se da cuenta de que México tiene un origen singular, ya que es un país mestizo, y esta noción es el punto de partida de la exposición.

El término mestizaje tuvo por mucho tiempo connotaciones negativas, incluso fue utilizado como sinónimo de ilegítimo. Hasta las primeras décadas del siglo XX el concepto fue reivindicado por intelectuales como parte del discurso de la construcción de una identidad nacional en países como México y Brasil. José Vasconcelos definió la raza mestiza en México como la heredera de los pueblos indígenas y el español, dando origen a la «raza cósmica»1, mientras que Gilberto Freyre se enfoca en el mestizaje cultural en la fusión de lo europeo, lo africano y lo indígena para entender la cultura brasileña2. No sin críticas posteriores a sus trabajos, Vasconcelos y Freyre abordaron el mestizaje como una cuestión fundacional, un punto de partida que era tanto el origen de una nueva raza como el de una nueva cultura. Sin embargo, el mestizaje no puede entenderse únicamente como una cuestión biológica o cultural, sino que, como propone Serge Gruzinski, debe leerse desde la colonialidad y la occidentalización3.

El mestizaje surge durante la modernidad que a finales del siglo XV transformó todos los niveles de la vida, tanto en Europa, donde nace, como en todo el globo terráqueo que desde entonces se conforma como un mundo.

Si bien el paso a la modernidad se asocia comúnmente con factores como el surgimiento del pensamiento humanista renacentista, la primera revolución científica —la cual implicó no solo nuevas formas de entender el mundo, sino también un nuevo control de este—, el desarrollo de una economía diferente y el descubrimiento de América, para Walter Mignolo «la colonialidad es parte constitutiva de la modernidad: sin colonialidad no hay modernidad»4. Las expansiones española y portuguesa, seguidas de la francesa e inglesa, por el continente americano, extendieron la cosmovisión europea por las nuevas tierras conquistadas, además de promover un cambio económico para Europa gracias a los recursos provenientes de los nuevos territorios, los cuales permitieron al Viejo Continente establecer un comercio más ventajoso con Asia.

Es la conquista de América por los europeos, esa misma colonialidad, la que da origen al mestizaje, por lo que, extrapolando la frase de Mignolo, podemos decir que el mestizaje es parte inherente de la modernidad. Una mirada superficial nos presenta el mestizaje como la confluencia y la fusión de lo español y lo prehispánico, pero se trata de un proceso mucho más largo, complejo y lleno de tensiones, en el que más que el encuentro entre dos mundos se dio el encuentro entre muchos mundos. Los españoles conquistaron un territorio poblado por diferentes pueblos, a los que unificaron bajo el concepto de «indios» sin tomar en cuenta la enorme diversidad entre ellos; esta es quizá la primera falacia del concepto mestizaje, el reducirlo al «encuentro» o «cruce» de dos culturas y razas.

En el caso específico de Nueva España, los intercambios culturales, raciales y comerciales no se restringieron a aquellos entre España y los diferentes pobladores originales de su colonia. Por un lado, el territorio de Nueva España fue un puente importante entre Asia y Europa. Las mercancías provenientes de distintos países asiáticos, de China en especial, partieron hacia América desde Filipinas, la colonia española al otro lado del océano Pacífico, y atravesaron el territorio novohispano dejando gran parte de su carga material y cultural en él, antes de cruzar el Atlántico. Por otro lado, España traía consigo no solo el imaginario europeo, marcado sobre todo por la religión católica, sino que parte de su cultura arrastraba la presencia de siglos de convivencia con judíos y musulmanes, por lo tanto, con tradiciones de Medio Oriente y otras regiones más alejadas. Así, en el territorio novohispano se encontraron diversos mundos que impulsaron significativamente el desarrollo económico y cultural, ejerciendo un papel clave en la transformación de la economía mundo5.

A pesar de la importancia de las colonias americanas en el desarrollo de la modernidad, esta se ha escrito y descrito desde Europa, a partir de sus ideas y su imaginario, silenciando a los otros actores y dejando mudas otras narrativas, las de la otra cara de la modernidad: la colonialidad. Por lo tanto, es necesario mirar y hablar desde estos otros lugares que tuvieron un papel destacado en el progreso de esta fase de la historia.

Hablar de mestizaje como parte de la colonialidad sería una de las maneras de contar la trascendencia de América dentro de la narrativa de la modernidad, desde una posición más central. Sin embargo, hablar de mestizaje no es una tarea fácil en una región cuyos procesos de independencia fueron liderados por los criollos y no por los pueblos originarios, los cuales han sido marginados desde los periodos de formación de las nuevas naciones hasta la actualidad. Así como los pueblos y la cultura indígena están ocultos en los discursos identitarios y culturales, lo mestizo tampoco fue parte de las narrativas oficiales hasta el siglo XX cuando distintos movimientos culturales en países como México y Brasil van a proponer el rescate de las raíces indígenas como parte de la cultura nacional, la cual no sería únicamente heredera de Europa.

En el Brasil de finales de la década de 1920, el poeta Oswald de Andrade publicó su Manifiesto antropófago en el que proponía engullir el modelo europeo para transformarlo en algo nuevo, al tiempo que se rescata y acoge al «Brasil caraiba», es decir, a las raíces indígenas del país6. «Solo la Antropofagia nos une. Socialmente. Económicamente. Filosóficamente»7, escribió De Andrade al inicio del manifiesto; con esta frase, el poeta llama a la creación de una comunidad, de un «nosotros», que se constituye frente al «otro» europeo, de quien proclama su independencia. La Antropofagia propone así una identidad brasileña, que devora su pasado colonial y mira hacia sus raíces indígenas, a las cuales mitifica.

Pero más allá de buscar independizarse de un modelo europeo o de volver a valorar las culturas indígenas con el fin de encontrar o crear una cultura propia, el mestizaje puede ser entendido como una forma de comprender el mundo y de posicionarse en él. Crear, como proponen François Laplantine y Alexis Nouss, una epistemología mestiza8, pensar desde el mestizaje. Este tipo de pensamiento no se reduce a la síntesis de dos posturas, sino a la aparición de una tercera vía, de un pensamiento de la relación y del movimiento. En el pensamiento mestizo no hay categorías absolutas ni cerradas, no es estático; en él se da una relación de la multiplicidad y de la singularidad9. Está en el punto de partida, en constante transformación10.

Pensando desde el mestizaje, que sería también una forma de pensar y posicionarse a partir de México, es desde donde se plantea esta exposición de la Colección Isabel y Agustín Coppel, estructurada en torno a cinco conceptos: pedagogía, identidad, territorio, economía y comunidad, tratados desde un pensamiento mestizo.

El tema de la instrucción fue parte importante de la colonización del mundo indígena por parte de los españoles, quienes a través de la enseñanza impusieron la religión católica y el idioma español, pero las escuelas cumplían también con la misión de enseñar oficios e imponer la cultura europea. Si bien la educación fue un medio de dominación, la pedagogía también ha servido en los procesos de descolonización y de una construcción nacional e identitaria propia.

La pedagogía del pensamiento mestizo estaría relacionada con la pedagogía de la liberación, cuyo mayor exponente es Paulo Freire. Se trata de una práctica en donde la educación ya no consiste únicamente en el «acto de depositar, de narrar, de transferir o de transmitir “conocimientos” y valores a los educandos… sino de ser un acto cognoscente»11. La propuesta de Freire es la de una pedagogía dialógica en la que el educador ya no es el único que educa, ya que aprende de aquel a quien enseña. El alumno («educando», en los términos de Freire) a la vez que aprende de su educador, también le enseña; de esta manera se rompe la jerarquía tradicional entre el que enseña y el que es educado.

Continuum [Continuo] de Joseph Beuys documenta en una pizarra parte de la performance que el artista alemán realizó junto a Nam June Paik. La pizarra, instrumento icónico de la educación tradicional, sirvió a Beuys en distintas ocasiones para entablar un diálogo con los espectadores de sus performances, muchas de las cuales cuestionaban la relación entre el arte y la sociedad. De este modo, subvierte el uso tradicional de la pizarra como instrumento en el que un profesor escribe y el alumno copia, para ser el espacio donde quede representado el diálogo.

Aprender a partir de la experiencia sinestésica es una de las inquietudes detrás de Arquitectura fantástica / Bicho de Lygia Clark, quien, siguiendo las ideas propuestas de la fenomenología de la percepción de Maurice Merleau-Ponty —en donde el estímulo-cognición se construye a partir de todos los sentidos—, propone una serie de esculturas en las que el espectador manipula el objeto para completar su experiencia de la escultura.

Los museos son quizá uno de los símbolos culturales más significativos de la modernidad; cumplieron una importante labor pedagógica y de construcción identitaria, pero son también el resultado y la imagen de la dominación que Europa ejerció en el mundo desde el siglo XVI.

Los museos, desde su creación, presentan los objetos siguiendo narrativas muy precisas, muchas de las cuales estaban destinadas a exponer un orden geopolítico dominante. El modelo del museo fue implementado incluso en los países ya descolonizados, siguiendo la lógica del museo centroeuropeo. Museum of Stones [Museo de piedras] de Jimmie Durham retoma formalmente el discurso y la manera de exponer objetos en un museo; sin embargo, su interés no es crear una taxonomía mineral, hablar del valor económico o la procedencia geográfica de las piedras, sino hablar de ellas desde sus cualidades formales, alejándose, no sin humor, de la concepción tradicional del museo como constructor de discursos de poder o de identidad.

La identidad entendida desde el mestizaje se aleja de la concepción de pureza (concepto que es la base de casi todos los discursos xenófobos desde el siglo XIX hasta nuestros días) en favor de una construcción realizada por distintas capas, en discontinuidades y fracturas, de una idea de ensamblaje, donde diferentes partes y discursos se integran y se destruyen para generar una unidad. All’Auditorium [En el Auditorio] de Mimmo Rotella es uno de los décollages que el artista realizó en 1962. En esta serie de obras, el artista recuperaba pedazos de los muros de Roma, en los cuales a lo largo de los meses se había pegado un cartel publicitario sobre otro. Al llevarlos a su estudio, Rotella despegaba partes de los anuncios de las capas superiores, revelando que otros carteles eran a su vez el soporte de estos. Así, los décollages del artista mostraban distintos discursos sobrepuestos que configuran uno nuevo.

Siguiendo esta noción de identidades que están conformadas por más de un elemento, incluso cuando estos parecen contradictorios, tenemos las obras de Leonor Antunes. Esta artista suele combinar el lenguaje del diseño y la arquitectura moderna con una factura artesanal. Hace que en sus piezas estas dos nociones convivan y configuren el objeto, presentando de esta forma una especie de abstracción cálida y moldeable.

R. R. and the Expansion of the Tropics [R. R. y la expansión de los trópicos], de Mario García Torres, parte de la investigación sobre la vida de Robert Rauschenberg —artista al que suele asociarse con lo urbano, en particular con la ciudad de Nueva York— en Captiva, isla de Florida. Desde este aspecto poco conocido de Rauschenberg, García Torres explora la noción del trópico que, si bien nace como un concepto geográfico, se transformó también en cultural, asociando a los individuos que viven en los trópicos calificativos como perezosos y por tanto menos desarrollados. Así, al investigar un episodio poco conocido de la historia del arte (estrategia recurrente en la obra de este artista), la pieza de García Torres traza también una relación entre conceptos geográficos e identidad. La relación con el territorio va más allá de una cuestión geográfica física, como lo hace ver el trabajo de Mario García Torres, puesto que se configura como un imaginario, un espacio que al recorrerse va cambiando sus propios horizontes.

Para Laplantine y Nouss el mestizaje es devenir12, de ese modo el territorio no puede entenderse únicamente como el espacio geográfico que muestran los mapas cada vez con más precisión. El territorio en el mestizaje es un espacio de exploración, de recorridos y de intercambios.

A partir de su Manifiesto blanco publicado en 1946, Lucio Fontana comienza una serie de exploraciones espaciales que primero lo llevaron a perforar sus telas y, posteriormente, a finales de la década de 1950, a rajarla; a esta serie de obras las tituló Concetto spaziale [Concepto espacial] (1950-1968). Mediante el acto radical de cortar la tela, Fontana no solo rompió con una larga tradición pictórica, sino que llevó al artista a concebir una pintura más allá del espacio ilusionista del bastidor.

Para dOCUMENTA 13, Pierre Huyghe creó Untilled [Sin cultivar], una pieza que era un ecosistema autosostenible, que el público podía recorrer sin poder participar en los diversos procesos naturales que se llevaban a cabo ahí, quedando así como mero espectador. De esta pieza se desprende Plan for Untilled, que podría traducirse como «croquis o plano para Sin cultivar». Esta alfombra es un bosquejo que el público puede recorrer y con el que reconoce algunos de los lugares que se encontraban en la obra previa, así como algunas de las referencias que dieron forma a este proyecto y que no eran visibles en el espacio real. De esta manera Plan for Untilled, más que ser un plano del proyecto llevado a cabo en Alemania que sirviera como guía del lugar, es un mapa que además de dar indicaciones de lugares y espacios, también lo da de ideas y de conceptos.

La llegada de europeos a América impone una nueva relación con el trabajo y con los productos13, muchos de los cuales, como el maíz y el cacao, pierden su carácter ritual. No obstante, la colonización de América no solo supuso un cambio en la economía de los pueblos originarios, sino que fue fundamental para el desarrollo del capitalismo. Para autores como Walter Mignolo, el circuito comercial del Atlántico en el siglo XVI, donde la plata americana se convirtió en moneda de cambio entre Europa y Asia, mientras que productos como el azúcar americano fueron los primeros en comercializarse a nivel mundial14, es fundamental en la historia del capitalismo y de la modernidad15.

La pérdida del carácter ritual y la adquisición de un valor comercial del maíz podría leerse en Diamond Corn [Mazorca de diamantes], escultura en cristal que imita a un diamante con forma de mazorca de maíz, llevando así este alimento básico de la dieta mesoamericana al mundo de lo suntuoso. Con este gesto, Mircea Cantor cuestiona el valor que debería de tener el maíz frente a objetos suntuosos, pero que no sirven para mantener la vida, como los diamantes.

La historia del capitalismo se ha contado desde Europa, específicamente desde Europa Central, dejando fuera a España, Portugal y América como artífices de este cambio económico que dio fin al sistema feudal. Esto lleva a concebir el capitalismo como un fenómeno centroeuropeo y no mundial, en el que hubo diversos participantes que desempeñaron distintas posiciones de poder16. Por ello resulta preciso contar esta historia desde otro lugar.

Bajo el término Autoconstrucción, el artista Abraham Cruzvillegas designa gran parte del trabajo que ha desarrollado en los últimos años. Cruzvillegas retoma este concepto empleado en América Latina para referirse a las construcciones que distintas comunidades realizan sin un arquitecto o ingeniero, con materiales económicos y muchas veces con ayuda de la familia o de la comunidad. En sus collages y esculturas utiliza elementos de uso cotidiano, en algunas ocasiones incluso se trata de materiales que provienen de la construcción, a los cuales sobrepone objetos que forman parte del vocabulario del arte moderno y contemporáneo. Autoconstrucción habla, entre otras cosas, de una manera distinta de trabajo y de planificación, donde la lógica de producción capitalista no opera.

En Nuevo punto de partida en la filosofía latinoamericana, el teólogo y filósofo argentino Juan Carlos Scannone propone frente a la idea del «yo» de Heidegger un «nosotros», el cual «no es la universalización del yo, ni es el sujeto trascendental de la relación sujeto-objeto, sino que implica, además del yo, también el tú y los él, ella, ellos y ellas, que no son reductibles al yo ni siquiera comprendido trascendentalmente»17. La postura de Scannone sirve para hablar de la idea de comunidad.

Nestor o Destatuador (Zé Carioca No. 13) [Nestor, el borrador de tatuajes (José Carioca n.º 13)] de Rivane Neuenschwander es una de las piezas que la artista desarrolla dentro de la serie de Zé Carioca, personaje de Walt Disney, también conocido como José o Pepe Carioca en español, el loro brasileño de la película animada Los tres caballeros estrenada en 1944, en donde se presenta una visión estereotipada de Brasil (así como de otros países del continente americano). En esta serie, Neuenschwander se apropia de la tira cómica y quita de ella toda imagen y todo diálogo, dejando solo el color y los globos de texto para que el público pueda intervenirlos y empezar un diálogo con el resto de los asistentes, generando así un intercambio de ideas que dé pie a una comunidad.

Las políticas ciudadanas y las mejoras urbanas son parte de la vida comunitaria. Edi Rama, artista y político albanés, durante su periodo como alcalde de Tirana, pintó de colores las fachadas de los deteriorados edificios de la capital de Albania, los cuales habían sufrido daños y abandono durante la rebelión de 1997. Con esta acción, Rama no solo buscaba mejorar la apariencia de la ciudad, sino generar un ambiente diferente dentro de la comunidad. Este acto artístico-político queda representado en Dammi i colori [Dame los colores], vídeo realizado por Anri Sala en 2003.

El pensamiento mestizo implica una forma de ontología que da cabida a la diversidad cultural, a las implicaciones económicas y políticas que la enmarcan y a la reconstrucción de la memoria de las comunidades globales. Con ello, esta exposición plantea una idea compleja sobre el mundo y sus partículas.

Si, como sostuvimos al inicio de este texto, una colección no consiste en acumular sino en articular estratégicamente objetos específicos, la Colección Isabel y Agustín Coppel realiza una interesante tarea desde un punto crítico y flexible. Por ello, la estructura de este acervo está en constante transformación y sus límites cambian en cada lectura.

Punto de partida es entonces una visión del arte contemporáneo desde México, que no busca ser ni definitiva ni cerrada, sino que, siguiendo una lógica del pensamiento mestizo, queda abierta a ser cuestionada, repensada con cada nueva adquisición y con cada exposición o texto sobre la Colección Isabel y Agustín Coppel.

1. José Vasconcelos, La raza cósmica, Espasa Calpe, México, [1925] 1948.
2. Gilberto Freyre, Casa grande y senzala, Marcial Pons, Madrid, [1933] 2010.
3. Serge Gruzinski, El pensamiento mestizo, Paidós, Barcelona, 2000, p. 75.
4. Walter Mignolo, «La colonialidad: la cara oculta de la modernidad», en Modernologías. Artistas contemporáneos investigan la modernidad y el modernismo, cat. exp., Barcelona: Museu d’Art Contemporani de Barcelona, MACBA, 2009, p. 39.
5. Hablamos de economía mundial y no globalizada, en el sentido propuesto por Octavio Ianni en Enigmas de la modernidad-mundo, Siglo XXI, México, 2000. También vale la pena revisar el catálogo de la exposición Interwoven Globe: The Worldwide Textile Trade, 1500-1800, realizada por el Metropolitan Museum de Nueva York en 2013, una exposición de textiles que, a través del análisis de la fabricación y la evolución de los motivos decorativos en las telas, proponía una radiografía no solo del gusto, sino también de la economía mundial desarrollada desde el siglo XVI.
6. Victoria Giraudo, «Antropofagia y modernidad», en Antropofagia y modernidad. Arte brasileño en la Colección Fadel, cat. exp., Ciudad de México: Museo Nacional de Arte y Buenos Aires: Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, MALBA, 2016, pp. 22-23.
7. Oswald de Andrade, «Manifiesto antropófago», Revista Antropofagia, 1 (mayo 1928), consultada en http://fama2.us.es/earq/pdf/manifiesto.pdf
8. En el prólogo de su libro, Laplantine y Nouss proponen una epistemología mestiza la cual se abre a nociones poco tradicionales de mestizaje desarrolladas a manera de diccionario; Mestizajes. De Arcimboldo a Zombi, Fondo de Cultura Económica de Argentina, Buenos Aires, 2007. Consultado en http://latin.sysprop.net/latintraining/punto/biblio/Latino/clase2/Laplantine.pdf
9. Ibidem.
10. François Laplantine y Alexis Nouss, Le Métissage, Flammarion, París, 1997. Consultado en http://classes.bnf.fr/rendezvous/actes/8/laplantine.pdf
11. Paulo Freire, Pedagogía del oprimido. Consultado en http://www.servicioskoinonia.org/biblioteca/general/FreirePedagogiadelOprimido.pdf, p. 61.
12. Francois Laplantine y Alexis Nouss, Mestizajes. De Arcimboldo a Zombi, op. cit., p. 7 (nota 8).
13. Serge Gruzinski, op. cit., p. 99 (nota 3).
14. Si bien la caña no es originaria de América, su introducción tuvo mucho éxito y el comercio del azúcar, alimento no perecedero, significó el enriquecimiento de muchos terratenientes europeos.
15. Walter Mignolo, «La colonialidad a lo largo y a lo ancho: el hemisferio occidental en el horizonte colonial de la modernidad», en Edgardo Lander (comp.), La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas latinoamericanas, CLACSO, Buenos Aires: 1993, p. 56.
16. Ibidem, p. 57.
17. Juan Carlos Scannone, Nuevo punto de partida en la filosofía latinoamericana, Editorial Guadalupe, Buenos Aires, 1990, p. 25.