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Michelangelo Pistoletto

Nacido en 1933 en Biella (Italia), donde vive y trabaja.
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Esta obra es un ejemplo típico de los célebres quadri specchianti o «cuadros espejantes» que Michelangelo Pistoletto comenzó a crear a inicios de 1960 y que constituyeron la base de su obra de madurez. En los cuadros-espejo el artista sustituyó el fondo de sus pinturas figurativas por láminas de acero inoxidable pulido sobre las que se superponen serigrafías de figuras y objetos, de manera que en la superficie se reflejan el espectador y el ambiente circundante. La plancha de acero actúa como un espejo que integra la realidad exterior y la propia imagen en una suerte de coexistencia, un aspecto que supuso un nuevo paso en la ruptura con la tradición del arte figurativo. Al incluir al espectador, que podía modificar la imagen de múltiples modos con sus acciones, Pistoletto introdujo la noción del tiempo en el cuadro, superando la definición de la pintura como arte espacial y estático. Las figuras se muestran generalmente de pie, de espaldas al espectador y, la mayoría de las veces, en posición inmóvil con una actitud contemplativa, como si fueran un espectador más en la sala de exposición. De formato vertical y tamaño natural, son cuadros pensados para colocarse sobre el suelo o ligeramente por encima de este, y no a la altura tradicional, como se cuelgan las pinturas en los museos. Esta condición activa la relación con el espectador a la vez que potencia las posibilidades ilusionistas. Cuando se presentan en grupo, estas piezas provocan un efecto de reflejos en cadena, posibilitando la división infinita de la imagen. Los cuadros-espejo son obras que manifiestan la creencia de Pistoletto del arte como espacio mediador del pensamiento y de la experiencia estética. En palabras del artista: «Estoy interesado en el espacio entre los objetos antes que en los propios objetos». [S. G. G.]

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