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Lucio Fontana

Nacido en 1899 en Rosario (Argentina), murió en 1968 en Comabbio (Italia).
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El retorno de Lucio Fontana a Italia desde Argentina, en 1947, marcó en su obra el comienzo de un movimiento hacia la abstracción, dando la espalda a la larga tradición pictórica basada en el ilusionismo figurativo. El artista buscaba un nuevo ímpetu para el arte basado en la transformación de la materia y la dimensión del espacio infinito, unos principios que desarrolló en su teoría del espacialismo, publicada a partir del Manifiesto blanco de 1946. La idea del infinito en Fontana supuso traspasar el plano bidimensional de la pintura para abolir el espacio ilusorio y sustituirlo por el espacio real. La perforación del lienzo primero, y su corte después, cristalizó esta superación de la pintura tradicional, instaurando otra dimensión estética, plástica y perceptiva. Atravesar la tela con agujeros (buchi) y cortes (tagli) representó un acto tan conciso como radical: una operación aparentemente simple puso en jaque la idea del cuadro como una superficie de representación de lo real, esa concepción de la «ventana al mundo» heredada del Renacimiento. Este acto desafiaba toda la historia occidental de la pintura de caballete y condujo a Fontana a la comprensión de que esta ya no era una ilusión contenida dentro de los límites de un bastidor, sino una compleja combinación de forma, color, espacio, gesto y luz. El énfasis del artista en la materialidad de la pintura lo llevó a utilizar siempre superficies monocromas para sus obras, a las que dio el título genérico de Concetto spaziale [Concepto espacial].

En Concetto spaziale, Fontana acentúa la condición matérica de lo pictórico a partir de la manipulación de la textura y el tratamiento de lo gestual. Esta tela presenta un corte desgarrado y desflecado junto a enérgicas líneas que rasgan la intensidad del color rojo, resultando una superficie táctil y expresiva que combina en dosis iguales vehemencia y delicadeza, espontaneidad y control.

Concetto spaziale, attese [Concepto espacial, expectativas], un ejemplo típico de la serie I tagli [Los cortes], revela la exquisita combinación de elegancia y contundencia radical que caracterizó la obra plástica del autor ítalo-argentino. En esta pieza, Fontana perforó la superficie de la tela con cuatro tajos longitudinales aunque no rígidamente paralelos, que crean un ritmo pausado que tanto evoca una secuencia de tipo musical como revela los movimientos propios del artista en el momento de la ejecución de su obra. La pintura monocroma y uniforme acentúa la intensidad visual de las grietas oscuras que resultan de la incisión en el lienzo, generando un contraste entre las bandas negras y el verde vibrante de la superficie. [S. G. G.]

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