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Plaça del Rei [Plaza del Rey], 1896

Óleo sobre lienzo, 50 × 69 cm

Firmado y fechado en el ángulo inferior izquierdo: «F. Gimeno / 96»

PANTALLA COMPLETA

Francesc Gimeno

Tortosa, Tarragona, 1858 – Barcelona, 1927

Francesc Gimeno Arasa fue un hombre sencillo, que confesaba encontrarse mejor en el campo que en Barcelona y que declaraba sin rubor su falta de fe en París. El afán de ampliar horizontes, patente en casi todos los artistas de su generación, no le llevó ni a París ni a Roma, sino a Madrid (1884-1887), donde descubrió a Velázquez y tuvo la suerte de conocer al belga Carlos de Haes. Vivió luego en Barcelona, Torroella de Montgrí y Llançà, y de nuevo en Barcelona (1889), donde estuvo al margen de las festes modernistas de Sitges y de las tertulias de Els Quatre Gats, dedicándose, para subsistir, a la pintura decorativa, que alternaba con su obra exigente, de escasa trascendencia pública. Gimeno fue un autodidacta que siguió el camino de la pintura de caballete solo gracias a una gran vocación.

Inquieto e individualista, se forjó desordenadamente una cultura a base de lecturas positivistas e intereses vagamente artísticos. Llevó una vida callada y apartada, residiendo en Sant Gervasi de Cassoles, municipio que se incorporaría a Barcelona en 1897.

Su pintura transcurre al margen de cualquier «ismo», aunque hay que situarla lógicamente en el amplio espectro del postimpresionismo. Su realismo, crudo, sincero y directo, estaba muy próximo al que los combativos artistas postmodernistas trataban de imponer. Su modo de captar la realidad con una pincelada segura y a veces violenta, su virtuosismo para plasmar la luz como muy pocos de sus contemporáneos y su espontánea subjetividad otorgan a su estilo un frecuente parentesco con un cierto expresionismo. 

Gimeno es un épico de las cosas irrelevantes, cotidianas, populares, del suburbio –lo que le hermana con los jóvenes de la Colla del Safrá–, y de estos temas despreciados por muchos es capaz de extraer una insospechada plasticidad.

Plaça del Rei [Plaza del Rey] pertenece a una de sus épocas más creativas. Representa esta plaza barcelonesa vista desde las antiguas escaleras de acceso al Palacio Real Mayor, junto a la capilla de Santa Águeda, construida básicamente por Jaime II en el primer cuarto del siglo XIV, aunque completada posteriormente. A mano derecha del lienzo aparece la fuente neogótica construida por el maestro de obras Josep Mas Vila en 1853 y derribada en 1935. Se trata de un tema repetido en la obra gimeniana. 

Carrer de la Noguera des del carrer de Balmes [Calle Noguera desde la calle Balmes] es la última obra de Gimeno según atestigua un documento fijado al dorso del cuadro, firmado por Francisco Sans Gimeno, nieto del artista, y fechado en junio de 1968 y, sin embargo, conserva plenamente el vigor y la frescura habituales en el pintor. En ella plasma la calle del antiguo pueblo de Sant Gervasi de Cassoles, en la que vivió y murió, llamada hoy del Pintor Gimeno. [Francesc Fontbona]