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Two-way Mirror and Hedge Labyrinth, 1989

Zinc rociado con acero, luna, cristal transparente y jazmín común, 220 × 600 × 900 cm

PANTALLA COMPLETA

Dan Graham

Urbana, Illinois, Estados Unidos, 1942

Dan Graham es un artista polifacético, que en 1964 regentaba una galería de arte en Nueva York en la que mostró obra temprana de artistas minimalistas y conceptuales. A partir de 1965, Graham emprendió su propia carrera artística en ámbitos diversos, desde la creación conceptual para ser publicada en una revista, hasta piezas de vídeo e instalaciones, además de una decidida dedicación a la escritura. Cristales, cámaras de vídeo y espacios transparentes y penetrables aparecieron en sus primeros proyectos videográficos en los setenta, así como en instalaciones posteriores donde trabajó sobre el cuerpo, el reflejo, la experiencia de la visión individual y la visualidad como hecho social, y sobre los sistemas de vigilancia. De sus primeras posiciones conceptuales y sus trabajos posteriores, Graham ha conservado su interés por crear esculturas que son construcciones abiertas que se funden con el entorno y duplican las imágenes de los espectadores que se acercan, en un juego de reflejos y ecos.

Two-way Mirror and Hedge Labyrinth [Espejo doble y laberinto de seto] corresponde a un tipo de obras desarrolladas por Graham desde 1978, los pavilions (pabellones). Se trata de obras escultóricas relacionadas directamente con el lugar que ocupan, ya sea el vestíbulo de un edificio, un parque público o un paisaje. Adoptan formas geométricas diversas, si bien predominan las cúbicas, como en Two Adjacent Pavilions, que inaugura este tipo de creaciones. A veces el cubo se abre por alguno de sus lados, desplegándose para acoger un espacio mayor, o queda reducido a solo dos planos en ángulo. Los materiales son elegidos especialmente para crear reflejos y transparencias, permitiendo, por una parte, que el espectador penetre visualmente en la escultura y, por otra, que experimente el bloqueo que supone el espejo que le devuelve la imagen. Con frecuencia Graham utiliza espejos de doble cara, por un lado transparentes pero no por el otro, un material muy utilizado por la arquitectura moderna, aunque también por los sistemas de seguridad y control, ya que permite mirar sin ser visto. Esta doble posibilidad, una experiencia visual-espacial y el elemento perturbador de la vigilancia, está implícita en algunos pabellones, como estuvo en sus primeras creaciones conceptuales. 

Graham potencia extraordinariamente la experiencia sensorial del observador, a quien va dirigida la obra en última instancia. Esta deviene envolvente, y quien la recorre se ve repetido y aprecia también el entorno reflejado en el recinto. Graham manifiesta su interés por los pabellones de recreo de los palacios y jardines principescos de los siglos xviii y xix, lugares de reducido tamaño, surcados por espejos, ventanales y pérgolas. En esta obra que comentamos, la pérgola está sugerida por las celosías de madera, un elemento de ascendencia japonesa –shoji– que el artista ha utilizado en varias ocasiones. Transparencias y reflejos repiten y amplían la visión del entorno natural – aquí el seto y los árboles de jazmín– proporcionando al lugar una nueva significación visual y metafórica. [Carmen Bernárdez]