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Roman Ondák

Nacido en 1966 en Zilina (Eslovaquia), vive y trabaja en Bratislava (Eslovaquia).
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A través de gestos en apariencia mundanos, el trabajo de Roman Ondák aborda temas como el contexto, la percepción, la memoria y su reconstrucción, así como la idea de futuro. La serie fotográfica Tomorrows [Mañanas] muestra a grupos de niños imitando las posturas y gestos que muchos adultos suelen adoptar al ser retratados en el contexto de un evento de relevancia pública y mediática. Las seis imágenes recrean sucesos mediáticos repetidos y representados hasta el punto de volverse rituales estandarizados con su propio lenguaje corporal y visual. Tal es el caso del descubrimiento de una placa conmemorativa, el corte de una cinta inaugural o el apretón de manos para cerrar un convenio, entre otros. Para el desarrollo de la serie, Ondák partió de un suceso poco conocido de la Segunda Guerra Mundial. Durante los últimos días de este conflicto, un general estadounidense y uno soviético se reunieron junto con sus ejércitos en el pequeño pueblo austriaco de Erlauf. Uno de los pocos registros que existen de dicho evento es una fotografía que muestra a ambos generales dándose un apretón de manos que simbolizaba la alianza de ambas fuerzas bélicas. En Tomorrows, Ondák colaboró con niños de Erlauf para recrear el saludo y la fotografía. A partir de esta primera puesta en escena, Ondák creó los demás retratos. Este juego impulsa la obra al subrayar la artificialidad de los gestos y rituales simbólicos que figuras públicas repiten frente a las cámaras de manera inconsciente y constante, y que han definido visualmente sucesos de importancia histórica.

En A Visit to the City in 3000 [Una visita a la ciudad en el 3000] volvió a trabajar con un grupo de niños, a quienes pidió que dibujaran su ciudad en el año 3000 y que se incluyeran a sí mismos en el dibujo. Posteriormente, exhibió los dibujos en dos alambres suspendidos sobre las cabezas de los espectadores. Crear una representación de su hogar, de su familia y de sí mismos es un ejercicio que comúnmente se da a los niños y que tiene la finalidad de desarrollar su noción de pertenencia a núcleos sociales. Ondák recurre a este juego pedagógico y lo subvierte ligeramente a través de la dislocación temporal de pedir a los niños que se imaginen estos núcleos sociales en un futuro distante. Al recoger estos dibujos y presentárselos a los espectadores, estos se ven confrontados por los sueños y aspiraciones de los niños. Estos anhelos, a menudo inocentes, y la expectativa de un futuro mejor —reflejo de los deseos del mundo en el que viven— contrastan con un presente que cada día se sabe más incierto.

Memory Game [Juego de memoria] es otra pieza en la que se retoman las visiones futuristas, en este caso a partir de un juego que a pesar de su ambición de sobreponer pasado, presente y futuro no deja de ofrecer una distracción plenamente lúdica e incluso divertida. La obra consiste en una mesa cubierta con un fieltro verde, dos sillas y tarjetas de memoria, que muestran en una de sus caras dibujos de la megalópolis del futuro realizados por amigos de Ondák. Como en cualquier juego de memoria, los jugadores disputan recordar la posición de cada imagen y de su pareja correspondiente. Pero las imágenes que intentan alojar en su memoria provienen de las visiones y anhelos de otras personas. De tal forma, en esta pieza, Ondák logra urdir una obra colaborativa en la que un grupo de personas ofrece sus proyecciones sobre un futuro incierto con el fin de que otro grupo de personas —los jugadores— las experimente como imágenes cuyas características, diferencias e idiosincrasias deben ser estudiadas y recordadas.

A través de una conjunción de acciones aparentemente banales y de una intervención mínima, Resistance [Resistencia] muestra cómo es posible apreciar en ciertos gestos las sutilezas aparentemente inconsecuentes que generan estructuras más amplias. Durante el transcurso de todo el vídeo la cámara se mantiene enfocada exclusivamente en los zapatos de ciertas personas, cuyos cordones están desatados, en una reunión social. Originalmente, Ondák organizó esta acción colectiva para ejecutarla durante una inauguración del Mumok en Viena en 2006. Un par de cordones desatados apenas serían perceptibles en un contexto normal, pero al ser reproducidos por un grupo de gente se convierten en un denominador común y definen a estas personas. Con un gesto subversivo en el sentido más superficial, Ondák genera una acción que, a través de la organización, se vuelve irreverente y digna de atención y que demuestra cómo al ser reproducidas por varias personas, incluso las actitudes más sutiles adquieren cierta relevancia. [J. R.]

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