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Héctor García

Nacido en 1923 en Ciudad de México (México), donde murió en 2012.
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La vida de la Ciudad de México y sus aconteceres no pasaron desapercibidos para Héctor García, un fotoperiodista que parecía tener el don de la ubicuidad. Desplazándose rápidamente en su vespino y cargando dos cámaras cruzadas al pecho «como cananas», García documentó lo mismo la pobreza de México o acontecimientos políticos, como la vida social de los protagonistas culturales del país, e incluso espacios icónicos como el Salón México, en donde las formas de diversión y convivencia comenzaban a transformarse.

En su fotografía Salón México, García eligió una toma cerrada para transmitir el ambiente de libertad e incluso erotismo que se vivía en un espacio de baile como aquel. En la época en la que proliferaban los cabarets, los salones de baile y los teatros de revista, el Salón México se consolidó como «la máxima catedral del baile en México». Desde que abrió sus puertas en 1920 fue un espacio representativo de la creciente clase media de la ciudad y fue ahí donde surgió un nuevo estilo de baile urbano y de diversión. El encuadre de la fotografía, que muestra únicamente dos pares de zapatos desgastados, indica que, para lograr sus fotografías, García era capaz literalmente de meterse debajo de las mesas. Proveniente de un barrio bajo (Candelaria de los Patos), fue un fotógrafo de la calle con el ojo y la sensibilidad para documentar una ciudad que apenas comenzaba a entenderse a sí misma.

Como fotoperiodista, García realizó importantes trabajos para el periódico Excélsior, aunque en ocasiones el diario no se atrevió a publicar sus reportajes gráficos, como su cobertura de los movimientos vallejista (ferrocarrileros) y estudiantil ocurridos en México en 1958 y de donde surgió Jaque. Esta imagen muestra a un numeroso grupo de personas subidas en el Caballito de Tolsá con el Monumento a la Revolución como fondo, ambos monumentos icónicos de la Ciudad de México.

Pese a que el Excélsior no se atrevió a publicar su reportaje debido a la fuerte censura que existía por parte del gobierno, el fotógrafo no desistió en su necesidad de documentar los problemas sociales de México. Junto con el periodista Horacio Quiñones creó su propia revista, Ojo! Una revista que ve, para publicar las fotografías de la «Semana Ardiente», como llamó a este periodo, entre las que se encontraba Jaque. El gobierno reprimió los levantamientos y una vez acalladas las voces, hizo un movimiento inesperado: otorgar a Héctor García el Premio Nacional de Fotoperiodismo por su reportaje sobre el vallejismo. En palabras del investigador John Mraz, «noticia convertida en arte, permitió al gobierno la reconstitución de su fachada de tolerancia democrática».

Las fotografías de Héctor García son un legado cultural importante para México, no solo porque lograron trascender los periódicos gracias a su enorme calidad estética, sino porque representan una parte importante de la memoria visual del México posrevolucionario. [A. D.]

Obras