El Parque Nacional de Alhucemas, o Al Hoceima, está situado en el norte de Marruecos, en la costa mediterránea, al  oeste de la ciudad de Alhucemas, en la región o cabila de la tribu bereber de los Bokkoya. Con una superficie terrestre y marina de 310 kilómetros cuadrados, el parque está conformado por un macizo calcáreo que desde el interior continúa hasta el mar formando acantilados y costas rocosas de gran valor paisajístico y medioambiental.


Presentación de la ruta

La cabila es un término de origen bereber que se utiliza para designar tanto a las tribus bereberes del norte de África como a los territorios en los que se asientan.

Los acantilados tallados en las rocas calcáreas del macizo de Bokkoya llegan a alcanzar los 700 metros ofreciendo un paisaje costero de gran riqueza visual. Declarado como área natural protegida en 2004, en su costa abrupta y recortada habita la mayor población de águila pescadora del Mediterráneo. También podemos encontrar gaviotas de Audoin, gaviotas patiamarillas, halcones peregrinos, flamencos y los últimos ejemplares del ibis eremita, el ave sagrada del antiguo Egipto. En el parque se han llegado a identificar más de 69 especies de aves. La reserva marina sirve de refugio entre otras especies a delfines, focas monje y tortugas marinas. En tierra, todavía se encuentran zorros, lobos africanos, jabalíes y liebres. El paisaje mediterráneo incluye bosques de pinos y de cipreses autóctonos, algarrobos, olivos, lentiscos, encinas, adelfas o acebuches.

Al pie de los acantilados, las calas de Tikkit, de  Topoz, próxima a Adouz, la playa de los 700 escalones, próxima a la aldea de Taoussart, o las playas de Bades o Cala Iris, en el extremo occidental del parque, suponen una oportunidad única para disfrutar del mar en un entorno protegido de gran riqueza natural. En la costa, el peñón de Vélez de la Gomera o el propio peñón de Alhucemas, son testigos vivos de la historia de España y de Marruecos.

Entre las montañas se esconden pequeñas aldeas y casas de cal blanca y algunos morabitos tradicionales, ermitas o templos funerarios localizados en áreas despobladas en homenaje a personas venerables a las que se les reconoce su bondad o santidad. En Tafensa, en Adouz o en Taoussart, en el interior del parque, en los municipios de Izemouren y de Ruadi, las costumbres y tradiciones agrícolas y artesanas de la población se mantienen intactas en uno de los pocos espacios que todavía conservan la fisonomía y la diversidad biológica original de la costa mediterránea.

La ruta del Parque Nacional de Alhucemas nos invita a disfrutar del ecoturismo en un entorno terrestre y marino de gran riqueza natural.