La región senegalesa de Casamance se extiende a lo largo del río Casamance, en un territorio repleto de canales, islas fluviales, bosques tropicales, campos de arroz y manglares.

Entre sus habitantes predominan los diola. De tradición animista y cristiana, conservan celosamente su cultura y tradiciones. Fuertemente vinculados a la tierra, la práctica del animismo otorga a los elementos naturales y a los fenómenos climáticos una fuerza vital vinculada a la creación que trasciende al ser humano y a la naturaleza.

La ruta de la Baja Casamance invita a conocer las tradiciones y costumbres de los diola, su forma de vida, historia y cultura en un entorno de gran riqueza natural localizado en una de las regiones más bellas de Senegal.



Presentación de la ruta

Casamance, una región hermosa y fértil del sur de Senegal, se extiende a lo largo del curso del río Casamance, en un territorio repleto de canales, islas fluviales, bosques tropicales, campos de arroz y manglares.

Entre sus habitantes predominan los “diola”, el grupo étnico mayoritario en la Casamance, también presente en las vecinas Gambia y Guinea Bissau. De tradición animista y cristiana, los diola conservan celosamente su cultura y tradiciones. Fuertemente vinculados a la tierra, que consideran venerable, y muy respetuosos hacia los valores ancestrales de sus antepasados, en la Casamance la práctica de la religión animista otorga a los elementos naturales y a los fenómenos climáticos una fuerza vital vinculada a la creación que trasciende al ser humano y la naturaleza.

Para los diola, el arroz es sagrado, símbolo de prosperidad y fertilidad. Su cultivo, que garantiza el abastecimiento de los poblados, es una de las señas de identidad propias de una etnia ligada indisolublemente a la agricultura. En la recolección arrocera en Senegal trabajan, sobre todo, las mujeres.

Muy característicos de la región de Casamance son los “Campaments Villageois”, alojamientos modestos localizados en pequeñas poblaciones lejos de los circuitos turísticos tradicionales, gestionados por las propias comunidades, construidos en el marco de una estrategia orientada a evitar el éxodo de los jóvenes a las ciudades mediante alternativas económicas basadas en el turismo responsable en el entorno rural.  Los alojamientos son gestionados por comités locales y los beneficios destinados generalmente a proporcionar mejoras en los servicios de salud o educación o en el desarrollo de las actividades productivas de la comunidad. 

La ruta de la Baja Casamance invita a conocer las tradiciones y costumbres de los diola, su forma de vida, historia y cultura en un entorno de gran riqueza natural localizado en una de las regiones más bellas de Senegal.