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Blind, Deaf and Dumb B, 1985

Acero galvanizado, 370,8 × 800 × 381 cm

PANTALLA COMPLETA

Richard Deacon

Bangor, Reino Unido, 1949

Las enormes y voluptuosas esculturas de Richard Deacon han situado a este artista, galardonado en 1987 con el Premio Turner, en la cúspide de la New British Sculpture, la heterogénea generación que se dio a conocer en la década de los ochenta del siglo xx. El empeño de Deacon por la manipulación de diversos materiales, formatos y formas en piezas de corte orgánico, lírico o de ingeniería, reaccionaba ante la hegemonía del arte conceptual y minimal y le reafirmaban como fabricante al enfatizar en sus obras el proceso de construcción que subyace al objeto.

En la génesis de Blind, Deaf and Dumb [Ciego, sordo y mudo] se encuentra el interés que suscitó en Deacon la incorporeidad del espacio acristalado de la parisina Maison de Verre (Pierre Chareau, 1932). Sus impresiones sobre esta casa de fachada translúcida se unieron a las del arquitecto Richard Rogers en el documental Wall of Light (John Tchalenko, 1986), que canalizó el encuentro hacia una colaboración entre ambos que culminaba en la instalación de dos esculturas de Deacon en la Serpentine Gallery de Londres en 1985: Blind, Deaf and Dumb A, una pieza en madera laminada y Blind, Deaf and Dumb B, en acero. El proceso de realización de ambas, así como su montaje, es narrado por el propio Deacon en la película de Tchalenko. La escultura de madera (Rijksmuseum Kröller-Müller en Otterlo, Países Bajos) se situó en el interior de la galería, frente al muro acristalado del lado este que daba al parque, mientras que la de acero se emplazó fuera, al otro lado del mismo ventanal. Inspirado en la Maison de Verre, Deacon utilizó vidrio esmerilado y unos potentes focos en el exterior que hacían brillar el interior de la galería, donde la escultura que llenaba el brillante espacio de la habitación obtenía una poderosa presencia; la áspera madera con goterones visibles de pegamento y el olor a cera le conferían cierta tosquedad. En contraposición, la obra instalada actualmente en los jardines de la Ciudad Grupo Santander fue concebida y diseñada sin mácula. Utilizando los dibujos de Deacon a modo de libro de instrucciones, el entonces aprendiz en Kemco Fabrications, Gary Chapman – con el que el galés iniciaba una fructífera colaboración– dio volumen al boceto concebido por Deacon en su primera gran escultura diseñada para un exterior. 

La repetición de algunas curvas y la similitud de la escala creaban una sinergia entre las dos esculturas, de modo que dependiendo de donde se colocase el visitante cualquiera de ellas podía ser vista como parte de la otra, aunque en la galería la obra de madera, de una poderosa corporeidad, estuviese separada del mundo exterior y la de acero, un objeto racionalizador en cierta manera idealizado, se levantase en el parque, al aire libre. Rompiendo así la barrera entre interior y exterior, Deacon generaba una «experience of uncertainty of one’s place». La piel, la superficie y la estructura de ambas obras, así como su relación con el edificio, contribuían a esta desorientación. El título Blind, Deaf and Dumb refuerza esa misma idea de alienación sensorial, aludiendo a la dificultad (o indiferencia) del individuo en su relación con el entorno, denuncia cuyo fin persigue estimular la imaginación como fermento de una nueva forma de cognición. [Almudena Cruz Yabar]