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Los cinco sentidos, 1660/1670

Óleo sobre lienzo, 145 × 227 cm

Firmado en la base del pilar: «Io BATTA MANERIVS / ALMAE VRBIS / ACCADEMICVS FACIEBAT»

PANTALLA COMPLETA

Jean-Baptiste Monnoyer

Lille, Francia, 1636 – Londres, 1699

Hace algunos años propusimos, sin completa certeza, que bajo la firma de esta obra se escondía Jean-Baptiste Monnoyer, si bien no es fácil explicar la transformación latina de su apellido. La indicación de ser académico romano permitirá en futuras investigaciones confirmar la identificación. Hasta ahora no consta tal condición entre sus datos biográficos conocidos. 

Monnoyer nació en Lille y se formó en Amberes, donde fue influido por las opulentas y variadas composiciones de flores y objetos de Davidsz de Heem. En 1655 marchó a París, donde cumplió algunos encargos de pintura de historia y decoró mansiones privadas (Hôtel Lambert y de Lauzun). Desde 1658, Charles Le Brun le empleó en residencias reales (Vincennes, Saint-Cloud, Versalles, Marly y Tullerías). En 1665 ingresó en la Académie Royale de Peinture et de Sculpture, presentando una obra de flores, frutas y objetos (Musée Fabre, Montpellier), en la que fue consejero en 1679. Solo expuso en el Salón en 1673 figurando como Baptiste y firmó y dató muy escasas obras, por lo que la mayoría de su catálogo, centrado en floreros, se forma con atribuciones. Su obra Le livre de toutes sortes de fleurs d’après nature (1670/1680) fue muy utilizada. Desde 1666 colaboró en la fábrica de Gobelinos y luego también en la de Beauvais, diseñando adornos para tapicerías. Por invitación de lord Montagu, embajador inglés en Francia, viajó hacia 1685 a Londres, donde decoró su palacio. En 1690 regresaría para trabajar en otros palacios (Kensington Palace); allí permaneció hasta su muerte. Tuvo dos hijos: Antoine, que le imitó en sus pinturas de flores, y Baptiste.
 
Por la variedad de espacios y elementos y el formalismo empleado, parece que Los cinco sentidos es obra temprana en su producción. La mayor similitud se encuentra en el cuadro de Montpellier –de la misma altura y algo más estrecho– frente a las piezas más pequeñas con floreros sobre tablero pétreo que llenan su producción. La mesa, el jarro, los tapetes y cortinajes, muy adornados con flores y cordones, el suelo y la esfinge de piedra, comparable a las figuras de la chimenea, son elementos coincidentes. La chimenea y su entablamento, los pilares y la pareja esculpida del exterior son de claro origen antuerpiense y aparecen en obras que vería en su juventud.

Es sencillo distinguir las alusiones a cada sentido: espejo en el que con habilidad refleja la estatuilla (vista), pistola, campanilla y trompeta (oído), fruta y jarro (gusto), florero y perfumador, parecido al que se ve en una obra de Monnoyer en Versalles (olfato) y tejidos, estatua y probablemente la pareja de fuera (tacto). 

Destaca el pintor por la distinción de elementos –aprendida en Amberes– que lleva a gran variedad cromática y de materiales representados con calidad real y diferenciada. La acumulación no persigue equilibrio ni composición ordenada, sino riqueza y ostentación de capacidad para mostrar los objetos más diversos, volcándose en su producción posterior en las distintas especies de flores y, a veces, en los recipientes que las contienen. [José Manuel Cruz Valdovinos]